En valentín Alsina

Noviembre de 1968, poco antes de cumplir un año, recién mudado a la casa de mi abuelo Treño y mi abuela Lita, en Valentín Alsina. Amaba tanto abrir esa canilla que, cuando tenía cuatro años, mi viejo le puso un alambre para que dejara de desperdiciar agua. Entonces yo me puse a cantar: «A desalambrar, a desalambrar».

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