UN PAÍS EN SERIO: Lamento boliviano

Entro a mi oficina y la veo a Carla, mi asesora de imagen, sentada en mi silla, trabajando en mi computadora, con los pies apoyados sobre mi escritorio.

      -¿Qué estás haciendo? –grito.

      -Te sugiero que te calles la boca y no me interrumpas, que estoy escribiendo mi columna política para Perfil –me dice, tajante.

      -¿Cómo tu columna política? –la sorpresa me hace parecer más calmado o con menos bronca, aunque la verdad es que estoy lleno de odio-. Acá el único que escribe una columna política soy yo.

      -Te sugiero que te calmes y que te retires inmediatamente de acá –insiste Carla-. Bueno, si querés no te calmes, pero sí te sugiero que te vayas y me dejes escribir mi columna.

      -¡Es mi columna! ¿O me estás echando?

      -¿Echando? No, nada que ver. Te estoy sugiriendo.

      -¿Y desde cuándo escribís vos?

      -Desde que me autoproclamé columnista política –dice Carla.

      -¡Pero esto es un complot!

      -Ningún complot. Sólo te estoy sugiriendo cosas. Ahora te sugiero que no te alteres.

      -¿Cómo no me voy a alterar? –me quejo-. ¿Vos estás loca?

      -Por favor, no me ofendas. En Bolivia una diputada se autoproclamó presidenta ante la Asamblea Legislativa, aunque la Asamblea Legislativa no la legitimó. ¿Por qué entonces yo no puedo autoproclamarme columnista política?

      -Pero me estás extorsionando, no me estás sugiriendo nada…

      -Momentito –me interrumpe Carla-. Que el canciller Faurie dijo que en Bolivia no hubo un golpe de Estado. Y aseguró que las fuerzas armadas apenas le sugirieron a Evo Morales que renunciara a la presidencia. Yo estoy usando con vos el mismo nivel de diálogo democrático.

      -A mí me parece que eso es un poco extorsivo y que se parece bastante a un golpe de Estado -opino.

      -Eso porque vos no entendés nada sobre cómo funciona la democracia –opina Carla-. Y mucho menos cuál ha sido el rol histórico de las fuerzas armadas en los gobiernos latinoamericanos.

      -¿Y cuál decís que fue?

      -La sugerencia.

      -¿Vos me estás jodiendo? –pregunto.

      -Para nada –responde Carla-. Las fuerzas armadas siempre fueron de sugerir cosas. Por ejemplo, en 1973 en Chile, las fuerzas armadas, con Pinochet a la cabeza, le sugirieron a Salvador Allende que se suicidara. Como Allende era un hombre sensato, les hizo caso. Pero sólo fue una sugerencia.

      -Supongo que no estás hablando en serio. Y supongo también que en tu columna política vas a decir algo sobre la forma extraña en que habían reelegido a Evo Morales. Por no hablar de fraude…

      -Mirá, es mi columna y yo hablo de lo que quiero. Pero sí, es verdad, tenés razón. La reelección número 789 de Evo Morales estuvo un poco de más. Y el fraude también. Pero ante la aparición de un golpe de Estado, primero hay que hablar de eso.

      -¿O sea que el golpe lo victimizó a Evo y lo hizo zafar de tener que dar explicaciones por el fraude?

      -Ponele -responde Carla- . No está mal lo que decís. Qué lástima que a vos nadie te convocó para escribir una columna política. Lo harías bastante bien.

      -¡Yo ya escribo una columna política, pedazo de golpista! –exclamo.

      -Te sugiero que te calmes. Además te cuento que el golpe le vino a Evo, pero también al gobierno argentino.

      -¿A Macri? ¿Por qué?

      -En principio, porque así como negó el golpe, Macri tampoco reconoció al nuevo gobierno. O sea, negó todo.

      -¿Todo?

      -Sí, todo. Porque esta situación en Bolivia le permitió a Macri que pasara inadvertido un nuevo aumento en el combustible y que la inflación acumulada en el año supere el 50 por ciento.

      -Y todo gracias a…

      -A Jeanine Áñez –me interrumpe Carla.

      -¿Y esa quién es? –pregunto.

      -Una diputada rubia, muy católica, que siempre anda con una Biblia en la mano y que odia a los pueblos originarios.

      -¿No era que Carrió se había retirado de la política?

      -No, estoy hablando de Jeanine Áñez, la mujer que se autopercibe presidente de Bolivia.

      -¿Cómo que se “autopercibe”? –pregunto.

      -Sí, terminemos de una vez por todas con las identidades binarias. Si una persona se autopercibe presidenta de Bolivia, llamémosla presidenta de Bolivia. Además, es una mujer. Te sugiero que no seas machirulo.

      -Bueno, ¿me vas a dejar escribir mi columna política, sí o no?

      -Te sugerí que no seas machirulo…

      -¡Me estás derrocando! ¡Esto es un golpe de Estado! ¡Ya vas a ver cuando asuma Alberto!

      -Para eso faltan más de 20 días –explica Carla-. Que en la Argentina es una eternidad. Mientras tanto, ¿qué pensás hacer?

      -Mientras tanto voy a pedir asilo político en México –respondo-. A López Obrador seguro que le va a encantar lo que escribo.

 

PUBLICADO ORIGINALMENTE ACÁ https://www.perfil.com/noticias/columnistas/lamento-boliviano.phtml?fbclid=IwAR1YGoR5foXmskM9DRx7UH1R3pE4DszPwTCFoPqdSx0q9E9BVX-4HJVH2ag