UN PAÍS EN SERIO: El dólar de ya no ser

-¿Viste las últimas encuestas? –le pregunto, a Carla, mi asesora de imagen, con la vista puesta en el monitor de la compu de mi escritorio, mientras escribo mi columna política.

Carla no responde, sigue mirando diarios extranjeros en su iPad.

-¿Creés que el peronismo va a ir unido? ¿Qué Macri va a ser candidato? ¿Y Vidal? ¿Y Cristina?

Da la sensación de que Carla no me escucha. Me empiezo a poner nervioso y algo fastidioso, para qué negarlo.

-¿Llegamos a 2019? –pregunto un poco más picante, tratando de que esta vez Carla sí me dé bola-. ¿O gana el helicóptero una vez más?

Me empiezo a cansar de tanta indiferencia. No sé si no me escucha o se está haciendo la tonta.

-¿Se viene un nuevo corralito? –pregunto totalmente impaciente-. ¿Cristina va a ser candidata? ¿Puede ganar?

-Lo siento, pero no puedo responderte hasta que no demos por comenzada oficialmente esta conversación.

-No entiendo –dice Carla-. ¿Qué hay que hacer para “iniciar oficialmente” una conversación?

-Nombrar la palabra clave, la que aparece en todo análisis, en todo diálogo, en todo comentario sobre cualquier tema que se en estos días con lo que sea.

-¿Cuál?

-¿No sabés? –pregunta Carla, muy sorprendida-. ¿Qué clase de periodista te creés que sos?

-Uno muy malo, obviamente –respondo-. Pero sigo sin saber de qué me estás hablando.

-¡Del dólar! –grita Carla-. ¡Estamos atravesando una semana en la es imposible no hablar del dólar!

-¿O sea que no da que siga escribiendo sobre las elecciones?

-Sí –responde Carla-. Pero ahora deberías intentar sumar a la discusión a los nuevos candidatos que se suman a la pelea.

-¿Nuevos candidatos? –pregunto, sorprendido-. ¿Quiénes? ¿Tinelli? ¿Fantino? ¿Casero? ¿Decís que Casero presentará finalmente su flan quinquenal?

-No, nada que ver. Te hablo de los verdaderos próceres argentinos: Washington, Lincoln, Hamilton, Jackson, Grant y Franklin. O sea, los que aparecen en los dólares.

-¡Y eso que en los billetes estadounidenses aparecen las caras de presidentes muertos! Imaginate si los yanquis se avivaran y en lugar de esos próceres pusieran imágenes de animales vivos… ¡Ahí sí que no lo para nadie al dólar! ¡Sería una moneda fuerte de verdad!

-Menos mal que apareció Duhalde para poner un poco de calma –opino-. Porque Duhalde sólo aparece cuando todo está tranquilo, ¿no?

-Es como el riesgo país –opino.

-¿Qué es primero? ¿El huevo o la gallina? ¿Quién aparece primero? ¿Duhalde o el riesgo país?

-Lo bueno de que se dispare el dólar es que nadie piensa en otra cosa. Ni en la eliminación del Mundial, ni en el aborto, ni en la corrupción.

-¡Es una cortina de humo! –se enoja Carla-. En este país todo es una cortina de humo.

-¿Vos decís?

-Por supuesto. El dólar es una cortina de humo para tapar lo de los cuadernos. Que es una cortina de humo para tapar lo de los aportantes truchos, que es una cortina de humo para tapar la inflación.

-Eso puede ser –opino.

-Y la inflación es una cortina de humo para tapar que Messi no está más en la Selección. Que es una cortina de humo para tapar el último tuit de Wanda Nara. Que es una cortina de humo para tapar los incendios forestales generados por los especuladores financieros. Y se sabe que los incendios forestales generan humo. Más precisamente, cortinas de humo.

-Te estás olvidando de la represión a los laburantes de Astillero Río Santiago -agrego.

-Que es una cortina de humo para tapar los despidos en Astillero Río Santiago.

-¿Y la educación? –pregunto-. No te olvides de los recortes al presupuesto educativo. Del vaciamiento de la Universidad pública. Hubo 200 mil personas en una marcha en Buenos Aires, frente al Palacio Pizzurno, bajo un frío polar y una lluvia torrencial. ¡Hasta cayó granizo!

-¡Corrección! Una cortina de granizo. ¿O te pensás que las cortinas siempre son de humo?

-¿Y todo eso para tapar qué?

-Ese es el problema –explica Carla-. Con tanta cortina de humo, al final no queda claro qué es lo importante y qué lo que se inventa para tapar.

-Bueno, por lo pronto, entre tanta cortina de humo, Marcos Peña sigue siento Jefe de Gabinete.

-Es verdad –concluye Carla-. Y puede ser que no quede claro qué es lo importante y qué una cortina de humo. Pero que las cortinas de humo existen, eso no hay dudas. Y tal como están las cosas, parece que no es fácil que se las lleve el viento.

 

 

(Publicado en diario Perfil, 2-9-2018)