UN PAÍS EN SERIO: Antonia sí, Balcarce no

Trilce está cansada, llora, tiene hambre, pero yo insisto. Voy con ella, encaro la puerta y toco timbre. Me atiende una señora de unos 60 años, muy arreglada, parece lista para salir.

-Buen día, señora –le digo, muy amablemente-. Yo soy periodista y vengo a contarle algunos aspectos de la realidad nacional que seguramente le interesen para…

-¡No me interesa nada de lo que diga usted! –me interrumpe la mujer-. ¡Váyase de acá, mentiroso!

-Pero, señora, al menos deme una oportunidad de entablar un diálogo que…

-¡Yo no dialogo con mentirosos! –insiste la mujer.

-Señora, por favor, no me diga esas cosas delante de mi hija chiquita –trato de buscar algo de piedad.

-¡Encima la trae a la pobre nena! –dice la mujer, cada vez más enojada-. Usted no tiene vergüenza.

Trilce llora y me abraza, con los mocos que le cuelgan. La señora da un portazo y yo decido que mi gesta ha llegado a su fin. La dejo a Trilce en el jardín de infantes y vuelvo a la productora. Entro a mi oficina y está Carla mirando fotos de vestidos en su iPad. Puso en Google “kolla chic” y está mirando modelos.

-¿Cómo te fue? –pregunta casi por rutina, sin el más mínimo entusiasmo.

-¡Horrible! –respondo furioso, todo lo furioso que puedo ponerme con Carla, porque tampoco es cuestión de que después me rete-. Tu idea del timbrazo fue un fracaso total.

-Eh, pará un cachito –dice Carla levantando la vista por un momento-. Ahora me vas a echar la culpa a mí de que vos no tengas carisma.

-La gente me echaba, nadie me dejó hablar.

-Sí, pero no podés decir que el timbrazo no funciona. ¡Mirá a Macri! Cada vez que putea Carrió, cada vez que se viene un tarifazo, cada vez que hay que dejar gente en la calle, mete un timbrazo y acomoda todo. Eso si no hay montañas de guita de la corrupción kirchnerista en algún lugar insólito.

-Y si no, prueba con el viaje en colectivo.

-Mmm… me parece que con eso no le fue tan bien –comenta Carla-. Se notó demasiado que estaba armado. Porque una cosa es hacernos creer que Macedo y Urtubey están enamorados. Y otra muy distinta es convencernos de que Macri sabe usar la Sube. Todo tiene un límite.

-¿Vos estás segura que a Macri le va bien con los timbrazos? –pregunto.

-Segurísima –contesta Carla-. ¿Y sabés cuál es la clave?

-¿Cuál? –pregunto.

-Antonia.

-¿Por eso me pediste que la lleve a Trilce?

-Obviamente –responde Carla-. Espero que la hayas aprovechado bien.

-No pude. Se la pasó llorando, protestando, llena de mocos, un desastre. No entiendo cómo es que hace Macri con Antonia.

-Bueno, tal vez deberíamos coachear a Trilce –opina Carla.

-¿Vos me estás jodiendo? –reacciono-. ¡Tiene dos años!

-Antonia arrancó a los seis meses, con Durán Barba.

-¿Qué? ¿Vos estás segura de lo que estás diciendo?

-No, pero me imagino –opina Carla-. No creo que alguien tan importante para la comunicación del Gobierno no tenga un coach. Hoy Antonia es fundamental. Fijate que hasta murió Balcarce y a nadie le importó.

-¿Murió Balcarce, el perro presidencial? –pregunto, al borde de la angustia.

-Bueno, eso dijeron. Aunque después lo desmintieron. No sé qué pasó al final, pero a nadie le importa. Balcarce está como Julio López. Porque lo que importa es Antonia.

-¿Y Antonia no llora nunca?

-No, porque está entrenada –responde Carla-. Además, si hay que llorar, el Gobierno tiene otra estrategia. ¿O por qué te creés que Peña y Avelutto se sacaron una foto con Andrea del Boca?

-¿Pero Andrea del Boca no era kirchnerista?

-Era –responde Carla-. Ahora hizo un arreglo con el macrismo. Acordó que, en caso de morir Macri, va a llorar el doble de lo que lloró con la muerte de Kirchner. Que a su vez fue el doble de lo que lloró en toda la novela “Los cien días de Ana”. Aunque en ese caso hay que reconocer que Sylvestre no se moría.

-No entiendo cómo es que Andrea del Boca se hizo macrista.

-No se hizo macrista, se sacó una foto –explica Carla-. Además, no estaba sola.

-¿No? ¿Y quién más estaba? ¿Florencia Peña, Pablo Echarri, Orlando Barone?

-No, nada que ver: estuvo Perón.

-¿Quién?

-Perón.

-¿Isabel?

-No, el General –dice Carla-. Bueno, no exactamente Perón, porque murió, como Balcarce. O no.

-¿Entonces quién?

-Víctor Laplace, el actor que hizo de Perón en la película “Evita”.

-Y además, siempre fue peronista.

-Viendo esa foto, me pregunto si no será esa la verdadera renovación peronista –dice Carla.

-¿Qué renovación peronista? –pregunto-. ¿Andrea del Boca y Víctor Laplace?

-Al menos hay que reconocer que es más seria que la otra, donde están Insfrán y Gioja.

-Arde la interna peronista, ¿no?

-Más o menos –contesta Carla-. Creo que hoy el peronismo es un reducto de convivencia armoniosa y gestos desinteresados si se lo compara con cómo está la interna dentro del gabinete económico del Gobierno.

-¿Vos decís que es para tanto?

-Por supuesto. Pero esto no es nuevo: pasa siempre cuando se juegan dos proyectos ideológicos antagónicos: Patria o colonia, liberación o dependencia, y ahora, Prat Gay o Melconian.

-Me parece un poco exagerado lo que decís -opino.

-Para nada –explica Carla-. Fijate lo que está pasando en Estados Unidos: por un lado tenés un proyecto progresista, emancipador, que apuesta a fortalecer la Patria Grande, encabezado por Hillary Clinton; y por el otro tenés a un representante de la oligarquía, las corporaciones y el imperio, como Donald Trump. Desde Braden o Perón que las opciones en el mundo no son tan claras.

-¿O sea que la Argentina vuelve a importarle al mundo?

-¡Claro! ¿O por qué te creés que condenaron en España a un argentino por pertenecer, supuestamente, a una célula de Al Qaeda?

-¿Un argentino? –pregunto.

-¡Claro! ¿No te enteraste? Un santiagueño.

-¿Un santiagueño en Al Qaeda? Sería una célula dormida…

-De a poco nos estamos insertando en el mundo y nos estamos transformando en un país serio –dice Carla-. Y ni te cuento ahora que Jacobo Winograd declara en la causa Nisman.

-¿Winograd? –pregunto-. ¿Y cuándo declara Guido Süller?

-No jodas, que en cualquier momento lo llaman. Es una lástima que, en este contexto, no venga el Papa en 2017.

-¿Cómo que no viene? Ya vinieron los Rolling Stones y Paul McCartney, ahora vienen también Black Sabbath y Guns n’ Roses… ¡sólo faltaba Francisco!

-Sí, una lástima que no pueda venir el Papa –concluye Carla-. Pero en este país estamos acostumbrados a que las cosas sean siempre a medias. Y sin el Papa, la renovación peronista nunca va a estar completa.

 

(Perfil, 2-10-2015)