Todo por ganar

¿Ganamos? Sí, ganamos. ¿Perdimos? Sí, también. ¿Se puede ganar y perder al mismo tiempo? Sí, por supuesto. Esto es política, esto es la vida, estos son nuestros derechos. Y nuestra vida es mejor después del 8 de agosto, sin dudas. Aunque hayamos perdido, aunque no sea ley.

Ganamos porque ganamos la calle. Y ganamos la calle no sólo de a millones, con una multitud que, en cantidad, pocas veces se vio en la historia argentina. Ganamos porque en esa multitud se gestó un nuevo signo político, una nueva identidad, una nueva forma y un nuevo contenido. Ni izquierda, ni campo popular, ni nada a lo que estábamos acostumbrades.

La marea verde contuvo a todo el mundo. Pero, sobre todo, lo desbordó. Nadie lideró este movimiento. Nadie puede hacerse cargo de nada. Y todes podemos decir que es nuestro. Eso no significa renegar de la política en términos tradicionales. Muy por el contrario: se trata de un movimiento político muy serio. Que interactúa de manera muy fuerte con los institucional.

La Marea Verde surgió como movimiento social, como una señal de hartazgo y de autodefensa. Su germen fue el Ni Una Menos. Primero fue violeta y testimonial. Y luego mutó a verde e institucional. Cada piba que iba con su pañuelo verde atado a un bolso estaba reclamando una ley. Le estaba pidiendo respuestas al Congreso y al Ejecutivo.

Tanto funcionaries como legisladores tomaron nota de esta realidad. El Ejecutivo, habilitando el debate en el Congreso. Les diputades y senadores, articulando con una transversalidad insólita, que sólo se vio frenada por los dinosaurios de la cámara más conservadora.

El resultado fue más que alentador. Por eso digo que ganamos.

Ganamos por varios motivos:

  • El tema está instalado y en las elecciones de 2019 les candidates van a tener que decir qué posición tienen sobre el aborto legal. Nadie podrá hacerse le bolude.
  • También van a tener que cuidarse les candidates que estén a favor del aborto, no vaya a ser cosa que hagan alianzas con candidatos antiderecho. Es muy probable que allí también haya un pase de factura. Sobre todo entre los partidos más progresistas o con un discurso de izquierda.
  • Las estructuras políticas van a tener que dar respuestas. Si no las dan, las respuestas se buscarán sin dirigentes a la cabeza. Pero se buscarán.
  • Nadie podrá subestimar ningún tema que le interese a la gente (o la ciudadanía, o el pueblo, o como prefieran llamarla). Quien diga “el aborto es un tema menor, acá hay que hablar del acuerdo con el FMI”, puede correr el riesgo de que se le lleven pueste.
  • Nadie podrá venir a darle lecciones de nada a nadie. La política es de quien la necesita, no de les profesionales.
  • Las alianzas electorales pueden tener un camino determinado, pero ese camino será tan coyuntural como los temas que se vayan presentando. La definición sobre el aborto cortó transversalmente a los partidos políticos. Lo mismo puede ocurrir con otros temas.
  • La idea de resover temas puntualmente y sin ataduras va a generar (bueno, ya lo está haciendo) un diálogo y unos niveles de acuerdo con gente con la que se sabe que se puede tener cierta afinidad en algún momento. No se trata de ponderar el diálogo de manera pedorra, como lo hacen algunes “republicanes” que quieren terminar con “la grieta” y esas boludeces. Pero sí, se trata de mantener el diálogo y la calma.
  • El cuerpo, el deseo y el placer, también son parte de la política. La Marea Verde cobra relevancia porque aborda la soberanía del cuerpo de la mujer. No sólo lo personal es político: lo sexual es político.
  • Los temas considerados de poca relevancia pueden volverse centrales. Y lo que hoy es aborto, mañana puede ser monocultivo o modelo extractivo. En cualquier caso, estamos hablando de una visión estratégica del país y de la política. De grandes acuerdos, de bases para vivir mejor.
  • No sirve pensar que estamos viviendo tiempos idénticos a otros momentos sociales, históricos y políticos en el país. Quien quiera pensar estos tiempos, que sepa que deberá encontrar nuevas respuestas a nuevas preguntas. Y quien no entienda esto, que actúe. Es lo mejor que se puede hacer por estos días.

Por todo eso ganamos. Y perdimos, si. También perdimos. Perdimos porque el aborto no es ley. Porque falta mucho por hacer. Porque dar un pequeño o un gran paso nos hace tomar conciencia de lo largo que es el camino.

Lo bueno es que, mientras caminemos, nadie puede quitarnos el derecho a pensar que podemos caminar más. Por eso ganamos. Y por eso tenemos todo por ganar.

 

 

Publicado originalmente acá http://www.lavaca.org/notas/todo-por-ganar/