PERIODISMO NOT DEAD 1

Soy un periodista de la vieja escuela. Un periodista que aprendió con la pirámide invertida. Esa era la estructura de la noticia. Lo importante arriba y abajo algunos datos que aporten para desarrollar el título.

         Vengo de una estructura de volanta, título y copete. Y después, el texto. Vengo de un credo periodístico absoluto: la noticia. Y su sublimación, su apoteosis: la primicia. Esa era mi fe. Si eras periodista, creías en la noticia. Así era yo. De allí vengo. Una cuestión de fe.

         De repente, me encuentro hablando en pasado. De repente, eso ya no existe más. No hablo de estructuras o de diseño. Hablo de conceptos profundos, fundacionales. Ser periodista era creer en la noticia, como ser católico es creer en Dios. O ser maradoniano es creer en Maradona, o ser peronista es decir “soy peronista”.

         De repente alguien nos dijo que Dios no existía. O que Maradona no existía. O que para ser peronista tenías que haber nacido en Avellaneda. Peor que eso: es la realidad (aquello que todo periodista intenta observar, decodificar, entender) la que te demuestra que la noticia no es más un valor periodístico. Se puede acceder a las noticias por redes sociales, por chats, hasta por memes.

¿Qué hacer cuando el periodismo ya no depende de la noticia? La única respuesta que me sale es: más periodismo.

Así de simple, así de complejo.

Hay crónica, hay entrevista, hay investigación, hay fuentes, hay chequeo de la información.

Hay periodismo. Y eso sí que es noticia.

El periodismo es posible, es necesario, es hermoso.

Periodismo.

Y al que no le guste, que siga comiendo carne podrida.