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Sometidos por Morgan (1993-2001)

Antes de Conjunto Falopa tuve otra banda: Sometidos por Morgan. La historia de Sometidos por Morgan es bastante curiosa. En 1993, yo trabajaba en la redacción de la revista La Maga. Con un grupo de amigos y periodistas íbamos a ver muchos recitales. Muchos. Teníamos algo así como una segunda adolescencia. Pero con un par de agregados importantes: ganábamos un sueldo digno, con un laburo que nos encantaba hacer y teníamos un carnet de periodista para acreditarnos a todos los shows.

Un día, cansados de levantar o bajar pulgares con las bandas, de entrar a los VIP y del chamuyo, trago en mano, que arrancaba con el “soy periodista”, decidimos probar algo nuevo. Ni drogas, ni tragos (eso veníamos probando bastante), sino algo nuevo de verdad, un desafío en serio. Medio en joda, medio en serio, dijimos: “Tenemos que subirnos a un escenario”. Y empezamos a fantasear con formar una banda. Eso fue una noche en Doctor Jeckyll, en la calle Arcos, donde antes era Prix D’Ami.

Al otro día, ya sobrios, en la redacción, nos animamos a volver sobre el tema: “Lo hacemos”, preguntó uno. “Por supuesto”, nos respondimos, contentos del entusiasmo que nos estábamos generando. Y lanzamos una convocatoria abierta en la redacción de La Maga. Hicimos carteles donde, en lugar de decir dónde estaba la cancha de fútbol cinco donde iríamos a jugar, pusimos dónde quedaba la sala donde ensayaríamos. Pusimos también el día (20 de noviembre de 1993, lo recuerdo porque ese día cumplí 26 años) y la hora, y una indicación:“Que cada uno traiga el instrumento que toca o que le gustaría tocar”.

La convocatoria fue todo un éxito: vinieron 12 personas. Había varias guitarras, dos teclados (uno de ellos un Casiotone), una melódica, unas congas, flauta… y muchísimo entusiasmo. Que compensaba la falta de pericia. Después de algunos ensayos más sólo quedamos cuatro: Mauro Apicella, Fernando Sánchez, Hermán Ameijeiras y yo. Mauro tocaba más o menos la guitarra, pero los demás… ahí nos dimos cuenta que necesitábamos un baterista y un bajista. Fernando dijo que conocía a un bajista y convocó a Leonardo Menghini. Y Toto (así le decían a Leonardo en el barrio, en Morón) dijo que conocía a un baterista, y convocó a Fernando Benvenuto.

Enseguida nos pusimos a escribir canciones. Surgieron un montón de letras divertidas, pero que musicalmente eran de una pobreza extrema. Para remendar esto hicimos ritmos bien diferentes (cumbia, bossa nova, reggae, rocanrol, etc), tratando de que el ritmo acompañara la gracia de las letras. Y, sobre todo, de que no sonara aburrido. Obviamente, todo con una fuerte influencia de bandas como Los Fabulosos Cadillacs…

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Marcelo Mercadante y Suburbios del alma (2007)

Después del fin de Sometidos por Morgan dejé de cantar. Mi nueva banda de rock no hacía música, aunque era muy punk y me permitía escribir mucho: se llamaba Barcelona. Porque éramos una banda y la rockeábamos, aunque no tocábamos. Hasta que apareció mi amigo Marcelo Mercadante. Y con Marcelo apareció el tango.

Creo que fue en 1998, aunque no recuerdo bien. Quizá fue un poco después. Marcelo vivía en Barcelona desde 1992. Y sigue viviendo allí. Marcelo era un gran amigo, con el que siempre seguí en contacto, aún cuando nos teníamos que mandar cartas de carne y hueso. Ni correo electrónico, ni chat, ni whassap: todo eso llegaría después. En aquel momento eran cartas o llamados por teléfono.

Un día (seguro fue el 20 de noviembre, creo que del 98) Marcelo me mandó un tango para mi cumpleaños. Un tango que escribió para mí. Me mandó por fax la partitura. Yo no leo música, así que le pedí a una amiga que me lo tocara. Me encantó. Y le dije que quería ponerle letra. Tardé casi un año en escribir esa letra. Me costó muchísimo. Cuando se la mandé, a Marcelo le gustó mucho y quedó allí, para un posible repertorio. Hasta ese momento, Marcelo casi no había compuesto, y mucho menos tango-canción.

En 2005 Marcelo sacó su segundo disco solista, “Con un taladro en el corazón”. El disco era todo instrumental, como su anterior “Esquina Buenos Aires”. Excepto por un tema: porque le pidió a su amigo, el grandísimo cantaor Miguel Poveda, que cantara “Tal vez”. No conocía a Miguel y cuando lo escuché me caí de culo. Hoy soy fan absoluto: Miguel es un monstruo. Por lo que canta y por la cabeza que tiene para ir de acá para allá: del cante a la copla, pasando por el tango y la canción en catalán. Capo.

Nos gustó tanto la versión de “Tal vez” que decidimos hacer un disco sólo de tango canción. Bueno, un disco de Marcelo, pero con composiciones de la dupla: músicas suyas, letras mías. “Suburbios del alma” es una de las cosas que más me llenan de orgullo de todas las que hice en mi vida. Porque es un disco de tango canción contemporánea, porque participan músicos increíbles (Leopoldo Federico, Hugo Fattoruso, Pablo Agri, Hernán Posetti, Diego Schissi, Pablo Mainetti, Francisco Fattoruso, Lobo Núñez), porque canta gente admiradísima (Lidia Borda, Miguel Poveda, Martirio, Omar Mollo, Alejandro del Prado, Elba Picó), porque usamos los dibujos de Calé para el arte de tapa, porque hicimos lo que quisimos.

Con Marcelo siempre decimos que es una superproducción internacional bancada por dos monotributistas. Mucha gente puso mucha onda para que todo saliera como salió. Y lo grabamos con base en Buenos Aires, pero con tomas también en Madrid, Barcelona y Montevideo. Una locura. El disco se presentó en el Festival de Tango, en la única vez que se tocó en Buenos Aires. Pero tuvo presentaciones en Barcelona, en Madrid y en Zurich. Tuve la suerte de viajar a la presentación en Barcelona.

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Acho Estol (2012)

Un año después del doble de La Chicana, Acho Estol publicó su tercer disco solista: “La calle del desengaño” (2012). Al igual que en el anterior “Buenosaurios” (2009), aquí también convocó a distintos cantantes (todos hombres; para mujeres la tiene a Lola en La Chicana) para que interpretaran sus temas. Bueno, como en Buenosaurios no: acá algunos los grabó él. Pero participaron varios cantantes muy grossos: Hernán Cucuza Castiello, Pablo Dacal, Palo Pandolfo, Manuel Moretti… y yo. Sí, tuve el enorme placer de cantar la cumbia “El aviador”, con música de Acho y letra del gran Luis Alposta.

La Chicana (2011)

Canté muchas veces en vivo como invitado de La Chicana. Aclaro por las dudas: La Chicana es una de mis bandas favoritas de la vida. Ocupan en el tango un lugar parecido al de Pata Negra o Ketama en el flamenco: por un lado son pioneros de la reinvención de un género; por otros son los mejores, completamente imbatibles. En 2011 La Chicana grabó un disco clave en la canción popular argentina contemporánea: el doble “Revolución o picnic”. Y tuve el honor de que Acho Estol y Dolores Solá me invitaran a cantar como invitado en “La polca de la criatura”, temazo de Estol. No saben el orgullo que me da haber formado parte de semejante discazo.

Juan Pollo Raffo (2010)

El gran Juan Pollo Raffo me convocó un día para escribir la letra de un tema que ya tenía hecho y que ya tenía nombre: “Debajo de la guirnalda”. Pollo me parece un genio, un músico impredecible y brillante, con un nivel de sofisticación sólo comparable a su sentido del humor. Me encantó hacer esa letra. Finalmente, incluyó el tema en su disco “Diatónicos anónimos. Música de Flores 2”. El tema lo cantamos junto a Pedro Cruz y el grupo vocal Cabernet, más las guitarras de mi compadre Federico Marquestó (además, sobrino de Pollo) y la locución del querido Claudio Orellano.

La Banda del Musiquero Loco (2009)

Tuve el enorme placer de participar en un gran disco de una gran banda de rock para chicos: La Banda del Musiquero Loco, integrada por Mariela Chintalo (voz y saxofón) y Diego Dubarry (teclados), más músicos invitados. El disco en cuestión se llamó “Travesura espeluznante” y es temático: un disco de terror con mucho rock y divertidísimo. Participé no sé si como cantante invitado o como monstruo invitado, en dos temas: “Cacería de ratón” y el que le da título al disco, en el que también sumó su voz Elizabeth Vernaci y donde grabé junto a mi hija Lina, fan total de la banda. Ese mismo año el disco se presentó en La Trastienda, con lleno total, y tuve el placer de cantar los temas en vivo. Me divertí muchísimo. Y, lo más importante: ningún niño salió lastimado luego de mi incursión escénica.

Luis Borda (2008)

Cuando terminó el concierto de presentación de “Suburbios del alma” me encontré con el gran guitarrista y compositor Luis Borda. Había conocido a Luis muchos años atrás, en la casa de Marcelo en Buenos Aires. Además, lo había visto muchas veces: lo admiraba (y lo admiro) mucho. Luis viajó desde Munich (donde vivía y vive) a Barcelona para ver el concierto y para escuchar y encontrarse con su hermana Lidia, una de las mejores cantantes del mundo.

A Luis le encantó lo que escribimos con Marcelo, así que también me convocó para escribir una letra. También tenía un tema ya escrito, con título. “Tu ausencia” se llamaba y se llama. Me lo pasó, le puse música y lo grabaron con Luis en guitarra, Paula Pomeraniec en cello y Lidia como cantante. Lo que quería Luis es hacer un tema con su hermana. Y la dupla fue mágica. La versión cantada de “Tu ausencia” (con mi letra y la voz de Lidia) salió en el disco de Luis “Chicas de otros barrios” (2008).