Marchetti: “Pensar que todo lo que está a la derecha es una porquería es una confusión” (entrevista en el diario EL CRONISTA)

El periodista y escritor cuenta que jamás imaginó a Mauricio Macri llegando al poder a través del voto popular. “Pero llegó y hay que entender esa complejidad”, dice. Si bien cuestiona el modelo económico, critica a quienes dicen que esto es una dictadura. Su mirada sobre el futuro del kirchnerismo.

por Andrés Asado

Marchetti:

A poco de terminar con la agonía que finalmente depositó a nuestra selección en el Mundial de Rusia 2018, escribió en su cuenta de Twitter: “Lionel Messi: una solución catalana para los problemas de los argentinos”.

Pero también puede hasta reírse de sus propios postulados, tras la elección del 22 de octubre pasado y decir: “Soy de izquierda y no me quiero poner pesimista. El fin de todas nuestras certezas puede ser una buena noticia”. O definitivamente mostrarse muy feliz con su actual pareja la diputada Victoria Donda, con quien tiene una hija de tres años, Trilce, como si posara para una revista de espectáculos.

A Pablo Marchetti, periodista, escritor y músico, las contradicciones del mundo diario le sirven para visibilizar algunos discursos que se muestran como naturales y -a su real saber y entender- no son otra cosa que construcciones de poder.

De eso se trató la revista Barcelona cuando la dirigió y en la que no buscaba desestabilizar a nadie, sino burlarse de algunos discursos: “¿Qué otra cosa podíamos hacer?”, se pregunta hoy el conductor de Jóvenes de Ayer que junto a María Eugenia Rossi Gallo va por la AM750, y al frente también de Hoy lloré canción, por la AM 1110 de Radio Ciudad, en un año donde además incursionó en el mundo del libro con Puto el que lo lee, un diccionario argentino sobre insultos, injurias e improperios, editado por Planeta.

¿Hay límites para el humor?

-Yo no tengo la intención de hacer humor. Que aparezca como un recurso, puede ser, pero no voy al chiste directo y con Barcelona lo que nos planteábamos era otra manera de hacer un diario, de leer las noticias. Hoy me parece que las contradicciones de ese periodismo “independiente” quedaron a la vista y ya no hay mucho para seguir satirizando, porque hasta ellos terminan haciendo su propia sátira. En cuanto a los límites para decir las cosas, eso tiene que ver más con las convicciones y con lo que uno piensa, pero no en los términos de la censura tal cual la conocemos, sino más bien en lo que tiene que ver con la corrección política, a través de una ONG que te sanciona, que sí está muy activa.

En una bienal reciente decías que el periodismo debía “parar la pelota”. ¿A qué te referías?

-Sí, eso fue en la Universidad Nacional de Córdoba, que es también un espacio de discusión y debate, y lo que a mí me parece sobre los medios es que hay que mirar más hacia los costados, ahí se están gestando nuevas formas de comunicar como la revista digital Anfibia, de la Universidad de San Martín, donde uno puede encontrar crónicas y relatos escritos con otros tiempos, sin menospreciar el rigor de la investigación periodística y la literatura. O en proyectos como Orsai, de Hernán Casciari, o la misma revista Mu, donde escribo una columna, que es una cooperativa de trabajo que nació al calor de las brasas de 2001. Como nos dijo una vez Claudia Acuña, su directora, lo que le faltó a esa crisis fue el grito de “que se vayan todos del periodismo”.

¿Satirizar la noticia cuando Barcelona nació era lo mismo que ahora?

-Lo que logramos con Barcelona y que nos llamó la atención es que la gente podía decodificar cuál era la joda y cuál la información seria, y de alguna manera el formato que le dimos fue fundamental. A mí se me da la paradoja hoy que, por un lado, nos está gobernando un Presidente al que nunca imaginé que llegaría al poder con el voto de la gente, pero llegó y hay que entender esa complejidad, porque dista de ese grito “Macri, vos sos la dictadura”. Si nos quedamos con eso, de que todo lo que esté a la derecha es una porquería, me parece que entramos en una zona gris, de confusión. Y yo no creo que los cambios políticos vayan a modificar la actitud que vos tengas, pero sí creo que cada uno de los momentos tiene sus matices.

¿Cómo vivís la economía diaria, la sufrís?

-Comparado con el resto de los trabajadores, soy como un monotributista vip, lo que genero de ingresos lo hago con cosas que me gustan, aunque tenga que hacer malabares para llegar a fin de mes. Pero yendo al tema central de nuestra economía, pensé que con la deuda externa y demás cosas que están sucediendo se había llenado el vaso. Ahora con la liberación del precio de la nafta dije, bueno, nosotros que tenemos incorporado en nuestro ADN que si sube el dólar se dispara todo, con el precio de la nafta, ¿qué nos queda por ver? Si sube la nafta nos empieza a caer mal el maní que ahora estamos comiendo y una cosa es que el mercado regule el precio en Dinamarca y otra acá, en Argentina, porque si el Gobierno no controla, tarde o temprano, nos ligamos un gancho al hígado.

¿Qué futuro le ves al kirchnerismo?

-Lo que me ha generado siempre, y desde cuando era presidente Néstor, es una empatía con ciertos valores recuperados y que eran los que yo más quería de un Gobierno. Y por el otro lado, esa tensión con la realidad que puso en evidencia algunos mecanismos de la vieja política. Pero si hay algo que no genera el kirchnerismo es indiferencia y esa incomodidad de no saber bien dónde pararte es un desafío para adelante. Yo soy optimista y sigo viendo una gran movilización que me sorprende día a día, y aquí lo vimos en la convocatoria en contra del 2×1 y en la marcha por Santiago Maldonado. Lo veo en la respuesta de los alumnos que toman una escuela para hacer sus reclamos y se ponen a pintar el aula. O en el valor de las fábricas recuperadas. Confío más en la micro que en la macro política porque es una relación más cercana y donde la gente no sólo reclama sino que da cuenta de lo que quiere y hace.

Adaptarse a lo nuevo

“Mi primer laburo importante fue en la revista La Maga, dirigida por Carlos Ares, un lugar soñado donde aprendí el oficio periodístico, pero vivimos una época que si nos ponemos nostálgicos con el papel y no nos adaptamos a las nuevas plataformas, estamos fritos”, asegura Marchetti. Hoy se siente más un outsider del periodismo al retomar muchas cosas que le gustaba hacer, como la música, de la que disfruta ahora con su Conjunto Falopa y el dúo que conforma con Rafael Varela, en Tangócratas. “En ese parricidio adolescente donde uno empieza a detestar todo de los padres, cayeron muchas cosas, pero el tango nunca fue de la volteada”, destaca.

 

(Publicado en el diario EL CRONISTA, 17-11-2017)

Link acá: https://www.cronista.com/3dias/Marchetti-Pensar-que-todo-lo-que-esta-a-la-derecha-es-una-porqueria-es-una-confusion-20171117-0003.html