la travesti con la camiseta de ronaldo (parte I)

“un día nadie me raja

i otro día, todo mal

anoche me hice una paja

pensando en rafa nadal”

(le dice él a ella)

i ella

lleva puesta la nueve de brasil,

la del goleador

de la historia de los mundiales

la nueve

del pentacampeón i con esa camiseta

se tira a dormir en la plaza que queda frente al garrahan.

duerme sobre un montón

de cartones de vino

i de latas

de pescado i tomate i botulismo

de cerveza i cirrosis

i de envases de plástico/

al lado

de una huerta llamada

huerta ecológica

a donde van los chicos

de las escuelas públicas.

ratas.

esas tetas están a punto

de descoser la camiseta

de romper el instinto

amarillo de goleador

(su insufuciente eso)

de pezones mordidos,

quemados en comisarías

de sarandí, constitución, avellaneda,

i toro viejo, wilde, peñaflor

i gerli, i estación

bolas de toro.

perros.

los huevos apretados en el jogging

i jogging más allá la inundación

barba, melena, todo,

los pelos que le crecen con el sol

i no poder teñirse

del color de la camiseta

i nada de afeitarse hasta tener

la piel de algún color i en camiseta.

ratos.

virgen maría de toda derrota,

anoche chupó tres porongas

con la verdeamarela pero ahora

aún duerme. abril es un buen mes

no hace todavía tanto frío

aún no llueve tanto. i ahora sueña

no llueve ahora es vedette ahora

vedette

en la calle corrientes

i tiene casa i novio i un colchón

i auto i la camiseta de ronaldo

firmada por ronaldo. ahora

tiene un novio precioso

rubio de ojos claros. un novio

un poco concheto, un poco judío

que le recita de memoria

su constelación.

perras.

“el silencio en que callo no es silencio

el vacío del rayo está tan lleno

de tus idas i vueltas, mis mejillas

se hacen anchas i eternas con tus labios”

i los dos juntos salen a pasear,

i él pasea con ella en ese autazo

de 95.000 dólares

“quisiera besarte”

que compró durante las vacaciones

“sólo una vez más”

en una concesionaria en cariló. una promotora

le mostró las butacas, la caja, el volante,

el reproductor de cedés, emepetrés, devedés,

el aire acondicionado, el airbag.

rotas.

en esa camioneta de 95.000 dólares él la lleva

al cine, a cenar,

a caminar al lado del río

i después van a la casa de los padres de él

i los suegros “qué buena chica”, i ella

“una vez, sólo una”, recita i ella

que se recuesta en una suite del hotel alvear

“estoy tan solo que quisiera”, escucha mientras

él le pasa la lengua por el culo

“besarte y perderme en tus mejillas”, se inspira i

le chupa las pelotas con la punta

de la lengua

“entrar en el inventario de tus pecas”, lengua húmeda

i le mete la pija lubricada

sólo con su saliva

“amor mío,

contarte una a una tus razones”,

cuenta, estoy

tan enamorado, no

no, no pienso reincidir”, i se rasca

las pelotas, el jogging, las estrellas.

rutas.

además de estar puntualmente con su novio,

curte también

con un chico que se hace llamar

el mariscal

que le sopla al oído

“soy el comandante, el asesino serial”

relajate, gozá

“ni dios, ni amo, ni nación”

¡ay!

“jefe supremo de tus días”

¡ay ay ay!

“i de mis noches”, i ella

que muere de amor por él, pero también

quiere a su novio, tan buenito

aunque está segura de que no lo ama

suspira

i se pregunta

i mueve la cabeza de un lado al otro:

termidor, resero, inca, quilmes,

ratas, ratas.

ratas primeras ratas

segundas ratas

terceras marcas

sueños marcados por este amor ahora

que le susurra i le acaricia

al oído “riña de callos, niña

de gallos”, su amor, el mariscal,

“i medianoches tan tiernas como tu prisa

como tu brisa, como tus pechos que lamen

mi almohada, mi carne torpe, el latifundio de un olvido”.

como tu prisa.

i ella que

i ella más tarde

i ella voz de princesa.

“oigo tu voz”, escucha, “oigo

tu voz más valiente que el silencio”,

escucha, “oigo tu silencio,

más caliente que el sol,

hoy oigo gotas”.

gorgojos

golazo.

i oigo i oigo i oigo

vasija de oro, toro, crespi,

marcas en la frente, en

el cuerpo, en las tetas, en

las axilas,

segundas marcas, toro

el mariscal

todo

i el rocío indudable de este campo

donde no hay

ni dios, ni amo, ni estado,

“tus piernas ajenas, apenas

un poco más certeras que mis callos”

i ella no sabe

si recuerda aquel sueño

o no

pero sueña con cosas muy lejanas.

i sueña que se van a miami, de compras

a parís, a comprarse ropa fina,

a mirar las vidrieras, a tomar champán

a mover el culo por champs elysées, que quién sabe

de dónde sacó ella ese nombre

esa constelación que ahora la mira

desde el cielo o desde la cárcel de caseros.

perros

parras

porros

borracha i no de gloria/ en su camiseta

de tanta gloria i tanto fútbol

i al partir un beso y una flor

i sueña que le rompen el culo otra vez

con la verdeamarela

i se limpia la boca de leche otra vez

con la verdeamarela

i se calienta con el humo

de los camiones que pasan por Garay

i se calienta el culo

con la verdeamarela

i se abre el culo

con los camiones de garay

i el semen que ahora chorrea

por las sábanas del hotel alvear

con su novio, ay amor,

compañero.

i ella que pensaba

en el mariscal, la mejilla

siempre fuimos

compañeros, amor

sobre un cartón de vino,

compañeros, mi vida

un cartón de vino barato

amor, amor, sí, dame, amor

quiero eso quiero

que me des ahora

no

eso no

quiero eso

i él

ahora no, sí

ahora conchitas

(no el novio, el mariscal)

de nenitas chiquitas

esa, ¿ves?

i le muestra i es muy chiquita

i le muestra i es muy conchita

i le muestra i ni pelos tiene

sólo un par de labios

de conchita tan suave

que tal vez no sea hoy

ni nunca

conchita de esta noche.

conchita i estampita

nena

por diez pesos me chupa la poronga

i por cincuenta

nenita

llama a la amiguita

i las filmo a las dos

si les compro un kilo de helado

para que chupen

después que me la chuparon a mí.

un kilo de helado

i música linda

con una rubia en el avión

mientras las filmás,

directo a brasil

(las conchitas con la verdeamarela)

mientras me la chupan

para que me curaste cuando estaba herío

sí, sí, así

si hoy me dejas de nuevo el corazón partío

abrí más las piernas, dale

el culito más a la cámara

que se te vea bien la lengua

metele los deditos, dale

los deditos a tu amiguita

ahora

te filmo la conchita, dale

un kilo de helado, dale

chocolate i dulce de leche

banana split i conchitas anchas

ronchas

i ella

un culito tan ancho como el mío

i él

(el novio)

no, mi amor

no, conchita no

i ella

yo sé que sí

que de vez en cuando vos

i él no, no

te juro, chuik, chuik, i ella

qué novio tan buenito

pija i culo, sí

novio buenito, sí

conchitas nunca, sí

garras.

el mariscal, en cambio

conchita i culito i

todo, llanura, meseta

amanecer i caspa

rapsodia i minué

el acuerdo social

la comunidad organizada

todos juntos, vamos,

el mariscal

compañeras y compañeros

perón o nunca

osama bin braden

nunca, dame, dame

afuera está nevando

el vidrio, dame

la piedra, dame

otro silencio

dame

a mí.

dame a mí, solamente a mí

toda estrella que frota tras la noche

ruta de las hormigas

viene hacia mí,

sí, la ruta

viene

ruta de los latidos

esa voz, sí

rata de los sentidos

rutas

rotas

retos

una grieta que ensancha mi existencia

i él

(el otro, todos, todo)

todo el amor del mariscal

sí, sí, sí

no filmes más mi amor

dámela a mí

no filmes más conchitas

de nenas desnutridas

no subas más conchitas a you tube

¿no ves que estoy celosa?

¿no ves que mi pija está triste?

¿no ves, mi amor, no ves

que en mi camiseta con caben más goles?

i él, sí, claro,

todo lo que vos quieras

i él sí, claro,

¿por qué no?

i él sí, claro,

si total

i otra vez

sí, claro

pero él para conchitas sólo katja

i ella

katja no es conchita

ni culito rollinga

i ella

aclara

katja es una señora concha

i un señor culo

además

katja, el culo más que la concha

¿o por qué katja es katja?

(ella, él)

¿por qué katja es santa katja,

la primera trabajadora

de todos los sexos anales

en esta eternidad proctocolar?

i él

claro, culito vos

i ella sentía que ahora sí

le rompían el culo como a katja kassin

la preferida del mariscal

i de ella también

porque katja,

pensaba,

“la razón de mi vida”,

eyaculaba,

“a esa chica sólo le falta tener pija”,

decía ella

“i también le falta ser peronista”,

decía él

i katja era la abanderada de los humildes

i gracias a katja soñaban

con recibir como regalo

de reyes una bicicleta

cortesía de la fundación katja kassin

i en el sueño

bajo la luna, frente al garrahan

los dos reían,

tan pijudos, tan peronistas.