La ley de la calle

Afuera, en la calle, se escucha una multitud que canta uno de los grandes hits callejeros de los últimos tiempos: “La iglesia católica apostólica romanaaaa/ que se quiere meter en nuestras camaas/ les decimos que se nos da la gana/ ser putas, travestis y lesbianas/ aborto legaaaaal… aborto legaaaaal”.

En el recinto del Senado donde se desarrolla el plenario de comisiones, Federico Pinedo trata de defender lo indefendible: la inviabilidad del dictamen de mayoría por un argumento reglamentario absurdo.

Conclusión: todo se decide el 8 de agosto. Se sabía que se decidía el 8 de agosto. Pero se llega sin dictamen de comisión. ¿Qué significa eso? Que se mantiene lo que se aprobó en Diputados. Y que el proyecto de consenso, con las modificaciones que propusieron algunos senadores, deberá tratarse el próximo miércoles 8 de agosto en el recinto.

En términos prácticos, no cambia mucho la cosa. Pero hay un dato insoslayable: los opositores al aborto legal no pudieron llegar a ningún consenso. Y lo que puede parecer un triunfo (la falta de dictamen) en realidad marca una derrota de los antiderecho.

Los opositores al aborto evitaron llegar al dictamen de mayoría por un argumento reglamentario absurdo. Que se resume en lo siguiente: no los une el amor sino el espanto. Es decir, no tienen propuesta. Porque no se pueden poner de acuerdo. Si bien no quieren legalizar el aborto, hay quienes quieren despenalizar. Otros quieren dejar todo como está. Y hay quienes quieren penas más duras.

Ayer, Miguel Ángel Pichetto se había reunido con diputadas a favor de la Ley, integrantes de la Campaña por el Aborto Legal Seguro y Gratuito y distintas personalidades, más algunos senadores que también acompañan el Aborto Legal. Y habían llegado a un acuerdo sobre las modificaciones, que no cambian sustancialmente el espíritu de la ley. Las más significativas: bajar de 14 a 12 semanas el plazo para interrumpir el embarazo y la posibilidad de la objeción de conciencia institucional.

Cosas extrañas de la política argentina: Pichetto fue el principal operador a favor del Aborto Legal en el Senado. El equivalente a lo que fue Daniel Lipovetzky en Diputados, el “sororo”. Suena absurdo, de ciencia ficción, pero así fue.

Pichetto fue operador y también cara visible: en el plenario de comisiones donde finalmente no se logró el dictamen, fue el senador que llevó la voz cantante de quienes apoyan la ley. Fue muy fuerte ver en el recinto a Pichetto hablando adelante, arengando, mientras Cristina Fernández de Kirchner estaba callada, escondida en tercera fila. Argentina año verde.

Todo se define el 8, entonces. Con un dictamen que no está en los papeles, pero parece que sí está en los hechos. Y que, de mantenerse el consenso, permitiría que el 8 de agosto podría aprobarse en el Senado con las modificaciones, para que vuelva a Diputados y allí se defina.

“¿Qué es ese baile?”, preguntó el senador Pinedo, opositor al Aborto Legal, mientras desde afuera se escuchaba la música de Miss Bolivia. “La calle”, le respondió la diputada Victoria Donda, sentada en primera fila.

La calle, el escenario donde terminará de definirse todo este 8 de agosto. Porque si hay algo que quedó claro en el plenario de comisiones es que desde el interior del Senado de la Nación se escucha la calle.

Falta menos. Y las cosas están mejor de lo que parecen. Adentro del Senado no hay dictamen pero hay acuerdo. Afuera, no hay ley (todavía) pero hay multitudes y una sola consigna: Aborto Legal Ya. Y calle para siempre.

 

 

Publicada originalmente acá http://www.lavaca.org/notas/la-ley-de-la-calle-3/