Diccionario mediático argentino 9

Corte de boleta. Voto gourmet que consiste en elegir una lista de candidatos de un determinado partido o coalición para un cargo, y de otro partido o coalición para otro cargo. Suele pensarse en el corte de boleta como una manifestación de compromiso político, manejo de información y vocación cívica, pues el hecho de realizar uno o más cortes requiere de una paciencia y un tiempo, tanto para informarse como para llevar adelante la maniobra. Pero varias personas a las que les tocó ser autoridades de mesa afirman que los cortes de boletas que se ven en los sobres cuando se abren las urnas, en general no tienen lógica alguna y parecen estar más vinculado al disparate que al compromiso cívico. En los sobres suelen verse combinaciones a priori imposibles, que los encuestadores jamás pueden siquiera imaginar antes de una elección, y que los especialistas vinculan más a la esquizofrenia que a la vocación cívica o el compromiso republicano. Y no faltan quienes creen que se trata simplemente de las “ganas de hinchar las pelotas”, de algunos.

Debate electoral. Intercambio de ideas entre candidatos de distintas fuerzas. Los debates tienen características muy particulares: se realizan frente a las cámaras de televisión, sus condiciones son pautadas previamente por asesores de los distintos candidatos en reuniones interminables, y siempre cuentan con la presencia de todos los candidatos, excepto aquel que tiene las mayores chances de ganar o, al menos, lidera la intención de voto de acuerdo a las encuestas. En los días previos a cada debate, los candidatos que no asisten se la pasan buscando excusas ridículas para explicar por qué no van a debatir (“la sociedad ya sabe lo que pienso”, “hay un clima muy hostil hacia mi persona”, “prefiero seguir trabajando al lado de la gente en lugar de ir a un estudio de televisión”, “que me juzguen por la gestión y no por una discusión”, etc), mientras que los candidatos que sí van hacen una defensa del diálogo democrático, del intercambio de ideas y de mostrarle a la sociedad cuán civilizados somos. Los debates suelen tener pautas tan estrictas y los candidatos van con un libreto tan estudiado y unaque se pierde toda posibilidad de lograr declaraciones picantes y, mucho menos, de lograr algún tipo de espontaneidad. Sin embargo, suelen tener una gran audiencia. Esto puede deberse a que los votantes no pierden las esperanzas de que alguien rompa el molde y discuta en serio. Aunque es probable que quienes ven esos debates sólo se conformen con ver a los candidatos frente a frente, como único y humilde rasgo de humanidad de aquellos a quienes quizá voten.

 

Denuncia. Acción de sacar a la luz un acto ilegal de algún funcionario y/o candidato político. Las verdaderas denuncias son aquellas que se hacen frente a la justicia, para que un magistrado o tribunal decida si el personaje imputado cometió o no algún delito. Pero estas denuncias verdaderas no son las que logran mayor impacto en la opinión pública. Las denuncias más difundidas son aquellas que se realizan en la prensa. Y más aún, si se realizan más cerca de un acto eleccionario. Muchos candidatos recurren a una denuncia para embarrar a su adversario y relegarlo en la campaña. Y aunque la mayoría de las veces estas denuncias resultan tan oportunistas como cargadas de verdad, lo cierto es que es muy difícil que los datos sean comprobados, que actúe la justicia y ni hablar de que alguno de los denunciados vaya a la cárcel: esto no ocurre casi nunca con dirigente político alguno, por más que sea casi una obligación para cada uno de los candidatos prometer durante la campaña que “se van a investigar hasta las últimas consecuencias todos los delitos de corrupción” y que “todos los corruptos se van a pudrir en la cárcel, tengan el cargo que tengan”.

 

Plataforma electoral. Anacronismo programático. Conjunto de medidas que los partidos políticos solían presentar antes de las elecciones, donde se explicaba qué iban a hacer en caso de llegar al Gobierno. La plataforma solía tener una larguísima lista de medidas, donde cada fuerza electoral daba respuestas a la sociedad sobre casi todo: educación, economía, jubilaciones, salud, cultura y un larguísimo etcétera. Las larguísimas plataformas fueron reemplazadas por un par de consignas concretas sobre pocos temas. La elección presidencial de 1989 marcó un quiebre en ese sentido, porque el candidato ganador sólo propuso como ejes de su campaña la “revolución productiva” y el “salariazo”, en una presunta apuesta por la industrialización y los aumentos de sueldo. La brevedad de las consignas no fue motivo suficiente para que, luego del triunfo, estas consignas se llevaran adelante. Desde entonces, las plataformas electorales no existen o están tan bien escondidas que nadie sabe muy bien dónde se guardan. La mayoría de los responsables de las principales agrupaciones y coaliciones cree que las plataformas “no tienen nada que ver con la política moderna” y que fue por eso que se dejaron de usar. “Todo eso es muy siglo XX”, explican los encargados de campaña, anteriormente conocidos como “militantes”.

 

Spot de campaña. Producción audiovisual en la que los candidatos intentan transmitir algo a los posibles votantes. En algún tiempo remoto se creía que ese “algo” tenía que ver con alguna idea o plan de Gobierno. Hace tiempo que semejante planteo resulta irrisorio: hoy los spots buscan atrapar la atención de los clientes (es decir, los posibles votantes) como resulte mejor. Es decir, se trata de generar algo que luego pueda generar alguna clase de comentario, aunque sea en algún otro medio a los que se le pagará para publicar algo sobre la “ocurrencia” de un spot, simulando ser una nota de interés periodístico. Los spots son cada vez más refinados y cada vez requieren más producción, con lo cual resultan cada vez más costosos. Esto, sin embargo, no resulta un escollo pues, llegado el caso (y sobre todo para los candidatos con posibilidades reales de acceder a puestos ejecutivos importantes), la plata siempre aparece, sin importar de qué cifra se trate. Pero los spots les crean a los candidatos serias complicaciones y esfuerzos titánicos, que van desde tener que caminar por el barro de un barrio pobre hasta lo más difícil de todo: hablar de corrido.

 

(Mu, octubre de 2015)