DICCIONARIO MEDIÁTICO ARGENTINO 48

boca de urna. Datos electorales que surgen de un sondeo previo a una elección y que se obtienen durante el desarrollo de los comicios, antes de que cierre el horario de votación. Se supone que esos datos surgen de una encuesta hecha a la gente que va a votar, aunque nadie conoce a ninguna persona a la que le hayan preguntado a quién votó luego de salir del cuarto oscuro. La difusión de los datos de boca de urna fue prohibida en los medios de comunicación, por considerarse que podían condicionar a la gente que todavía estaba votando. Pero lo cierto es que se hace imposible la difusión de esta información, dada la cantidad de medios que existe para exponer estos datos. Y esto no incluye sólo a redes sociales: un canal de televisión logró saltar la veda de los datos boca de urna, difundiéndolos de acuerdo al club del que son hinchas los principales candidatos. De este modo, lo que se supone son datos electorales se exponen como resultados deportivos. De todos modos, es bueno aclarar que una cosa es que se puedan exponer los datos de boca de urna y otra cosa es que esos datos se ajusten a la realidad. Pero esto se puede aplicar a toda la información que circula hoy en día sobre cualquier tema.

encuesta. Superstición preelectoral que consiste en creer que los datos que manejan las encuestadoras sobre la intención de voto van a ser más o menos parecidos a lo que finalmente va a votar la gente. Antes de los comicios se difunden muchísimas encuestas con resultados bien diferentes. Esas encuestas sirven como operaciones para condicionar el voto de la gente. Pero también se encargan de llenar un espacio de atención que, sin esos datos, jamás se lograría. Las encuestas resultan hoy el mejor ejemplo de lo incierta que resulta hoy la información. Cuanto más avanza el marketing sobre las estrategias electorales, mayor es el peso de las encuestas y mayor la injerencia de los encuestadores en las campañas. Esto es algo consensuado tanto por los candidatos como por los medios. Sin embargo, el crecimiento del protagonismo de los encuestadores es directamente proporcional a lo poco que se acercan esas encuestas a los resultados reales de una elección. Luego de cada comicio, en los medios se pueden leer muchas noticias sobre lo equivocadas que estuvieron las encuestas y los encuestadores que las realizaron. Pero al otro día, esos mismos medios vuelven a publicar encuestas, sin aclarar que pueden estar muy equivocadas. 

golpe financiero (tb. golpe de mercado). Shock económico dado por los mercados (ver) que consiste en cambiar completamente las reglas de juego del desarrollo económico. El golpe financiero por lo general incluye aumento desmedido de precios (o hiperinflación) o disparada del dólar o retenciones de los depósitos bancarios. Aunque por lo general, muchos de estos factores se dan combinados. Este golpe de mercado provoca altos niveles de desempleo y empuja a muchísima gente a la pobreza. 

mercados. Factor de poder que maneja el curso de la economía. No se sabe muy bien cómo funciona, ni a quiénes nuclea, ni si individualmente, los miembros de esos “mercados” tendrían el poder de fuego que tienen. Pero sí se tiene la certeza de que del humor y el desempeño de esos mercados depende el rumbo económico del país y, por ende, la continuidad o no de un proyecto político. Los mercados son capaces de hacer subir las acciones, el dólar, los precios y hasta el salario, aunque nunca han demostrado poner demasiado énfasis en este último punto. Los mercados se presentan siempre así, en plural, aunque no se tiene mucha certeza de que exista, individualmente, un mercado que constituya ese plural. El poder de fuego de los mercados parece infinito. Demasiado grande por tratarse de algo que no tiene rostro, ni se sabe muy bien cómo funciona ni qué personas lo integran. La medida más extrema que pueden tomar los mercados es el golpe financiero (o golpe de mercado, ver), cataclismo capaz de hundir a buena parte de la población en la miseria y, lógicamente, provocar el fin de un Gobierno.

planes sociales. Subsidios que el Estado le asigna a las personas más pobres que, además de pobres, no tienen y no consiguen trabajo. Los planes sociales se asignan a las organizaciones sociales, que a su vez crean cooperativas de trabajo, donde esas personas que reciben los planes pueden tener un trabajo a cambio de un plan. Los planes sociales tienen la paradoja de ser un paliativo y una cristalización de la pobreza. Paliativo porque de esta manera las personas que no tienen nada y viven fuera del sistema pueden tener al menos algo de dinero para subsistir. Y cristalización porque los planes sociales terminan siendo una forma de perpetuar esta situación de pobreza, ya que quienes los reciben resultan rehenes de esta situación. Existe un discurso bastante extendido en buena parte de la población que intenta demonizar los planes sociales. Pero no por perpetuar el problema, sino porque se considera injusto que la gente los reciba. Quienes sostienen este discurso creen que el Estado no tendría que darles ninguna clase de ayuda a la gente más pobre, pero tampoco dicen qué es lo que debería hacerse con esas personas. Este discurso suele esconder el deseo de exterminar a la gente más pobre, aunque no siempre se digan las cosas de esa manera. No siempre, porque a veces sí.

 

PUBLICADO EN REVISTA MU, AGOSTO DE 2019