DICCIONARIO MEDIÁTICO ARGENTINO 45

acuerdo nacional. Gesto por parte de un Gobierno que consiste en llamar a los sectores de oposición para consensuar políticas públicas más allá de las diferencias electorales. Este gesto suele ser ampuloso y sobreactuado, pues el “acuerdo nacional” trae consigo la idea de dejar de lado toda diferencia para concentrarse en el futuro de la Nación. Es decir, se busca la salvación de la patria. Un llamado o invocación a este tipo de acuerdo no se anda con chiquitas: es el país el que está en juego, según quienes impulsan este tipo de negociaciones. En realidad, un llamado a un “acuerdo nacional” tiene unos objetivos un poco más pragmáticos y razones más de conveniencia que “patrióticas”. Cuando un partido llama a un “acuerdo nacional” antes de las elecciones es porque busca mostrarse dialoguista frente a una sociedad dividida. Es seguro que, en caso de ganar, ya en el Gobierno, no llame a ningún diálogo y a ningún acuerdo. Y, en el caso de que sí cumpla con lo de llamar a un acuerdo, será para recibir a los sectores de la oposición y, en el marco de un supuesto diálogo, comunicarles cuáles son las medidas que piensan tomar y que todas las sugerencias serán escuchadas pero jamás tenidas en cuenta. Distinto es cuando un Gobierno llama a un “acuerdo nacional” luego de ejercer el poder durante algunos años. Si eso sucede significa que el Gobierno está en la última y busca desesperadamente crear algún tipo de consenso social. Si el Gobierno efectivamente está muy mal, lo más probable es que los sectores de la oposición se nieguen a acudir a dialogar para no quedar pegados al derrumbe y, por el contrario, tratar de capitalizar electoralmente esta diferencia. En ese caso habrá un cruce de declaraciones en las que básicamente Gobierno y oposición se acusarán mutuamente de no querer escuchar al otro, de extorsión y de falta de diálogo. Lo más probable es que a ambos los asista al menos algo de razón.

diálogo. Si el acuerdo es el fin, el diálogo es el medio. Se trata de otro de los recursos que se invocan como un llamado a la cordura, a la mesura, a la racionalidad, cuando en realidad todo el mundo sabe que lo que importa no es el diálogo, sino la discusión. O, más bien, lo que importa es ganar esa discusión, imponer las condiciones y aniquilar al rival. El diálogo puede ser algo importante para generar consensos en determinados ámbitos de la vida. Para aprender, para escuchar, para seguir adelante. En política, el diálogo es eso que se realiza mientras se mide la correlación de fuerzas y se analiza cómo ganar. Y en el caso de perder, el diálogo es un recurso al que se apela para dignificar una derrota. Se trata, pues, de explicar que no se ha perdido, sino que se le dio cabida al diálogo y se han escuchado las razones de un rival. Porque en política, como en la vida, lo último que se hace con una derrota es admitirla.

Feria del Libro. Lugar donde se venden los mismos libros que se consiguen en las librerías, al mismo precio que se consiguen en las librerías, pero pagando una entrada que suele ser un tercio del precio de un libro estándar recién editado. La única diferencia entre la Feria del Libro y las librerías es que en las librerías la entrada es gratuita. Por lo demás, en la Feria del Libro suele haber muchos puestos de libros, charlas de autores y firmas de ejemplares. Como suele haber en muchas librerías. La Feria del Libro suele albergar todo tipo de autores: novelistas, poetas, ensayistas, filósofos, cocineros, youtubers, políticos y hasta periodistas, entre otra clase de gente que saca libros. La presentación del libro de un político suele ser un acto de campaña, al igual que lo es el libro, que no suele vender muchos ejemplares, y que suelen ser proyectos pagados por los propios candidatos. Claro que hay excepciones. Y un libro de un político (o una política) puede transformarse en un boom editorial y la presentación de su autor (o autora) un fenómeno social sorprendente. Y más impactante es aún si ese político (o esa política) suelen ser refractarios a una clase media porteña que suele darse cita en la Feria del Libro, sobre todo la de Buenos Aires, la más importante del país. Que haya en la Feria del Libro legiones de gente cantando la Marcha Peronista es algo que excede largamente al hecho de ver puestos de panchos o hamburguesas gourmet en el medio de los clásicos de la literatura universal. Como suele ocurrir en la feria.

libro. La mayoría de los libros que escriben los políticos suelen ser una excusa de campaña. Se editan como promoción pero nadie los compra y, mucho menos, los lee. Esa parece ser la norma general. Pero obviamente, hay excepciones. El libro escrito por una ex presidente argentina se transformó no sólo en un fenómeno político, sino también editorial. Y terminó siendo el libro más vendido del país durante el año en el que se editó. Por un lado, el fenómeno podría asemejarse al de un cantante masivo y de culto, que organiza recitales en lugares remotos adonde los fans asisten sin importar la distancia ni los inconvenientes. Por otro, también podría compararse al de un libro inglés, que cuenta las aventuras de un mago en una escuela de magia. Un libro que dio vuelta el lugar común que indicaba que “los chicos de hoy en día no leen”, provocando que los chicos no sólo leyeran, sino que leyeran libros de entre 600 y 800 páginas. A veces, el milagro sucede. Y no es magia.

 

Publicado originalmente en revista MU, mayo de 2019