DICCIONARIO MEDIÁTICO ARGENTINO 40

superclásico. Nombre con el que se denomina al enfrentamiento entre Boca Juniors y River Plate, los dos equipos de fútbol masculino con mayor cantidad de hinchas en toda la Argentina. Aunque se trata de dos clubes de la ciudad de Buenos Aires, son también los que tienen mayor alcance y repercusión nacional e inclusive internacional. Cada superclásico es presenciado por muchos extranjeros que compran entradas carísimas en la reventa para asistir al partido. Cada vez que se juega un superclásico, mucha de la atención de la opinión pública se desvía hacia allí durante al menos una semana antes. Y en la mayoría de los noticieros (ni hablar de los canales de deportes) no se habla de otra cosa. Esta atención sirve para dejar en un segundo plano problemas políticos, económicos o sociales. Con la proliferación de las redes sociales esta atención se amplificó, con la irrupción de memes y cargadas y bromas de todo tipo. Si bien existen muchas cuestiones que tienen que ver con el manejo de los fondos públicos que podrían considerase recurrentes en la Argentina, ni la corrupción, ni la inflación, ni la suba del dólar, ni el aumento de precios por la suba del dólar, ni las promesas electorales incumplidas, ni la desigualdad social, ni la represión de la protesta social alcanzan la categoría de “clásico”. Y mucho menos de “superclásico”.

superfinal. Categoría difusa sobre el uso de los superpoderes del prefijo súper. Por lógica, se supone que el término debería estar destinado a un superclásico en el que los protagonistas juegan una final. En especial, la final por un torneo continental. Y más específicamente, la final del torneo más importante de clubes de fútbol masculino en todo el continente: la Copa Libertadores de América. La posibilidad de una superfinal es muy nueva, porque hasta hace no mucho tiempo, el reglamento indicaba que los equipos de un mismo país debían eliminarse previamente, para tratar de evitar que la final sea entre dos clubes argentinos, brasileños, uruguayos, etc. Es decir, se evitaba una superfinal. Pero luego los enfrentamientos pasaron a hacerse por sorteo. La excusa fue que así se hacía en Europa, donde se supone que todo es más serio. O al menos, donde hay muchísimo más dinero y recursos para los clubes y las ligas, sean o no súper. Pero lo cierto que, si de dinero se trata, la posibilidad de contar con una superfinal resulta mucho más redituable que cualquier otro enfrentamiento. De modo que no es de descartar que el factor económico haya sido un factor determinante a la hora de tomar la decisión de cambiar el reglamento. Esto podría avalar la opinión de algunos especialistas que asegurarían que en los últimos tiempos el fútbol habría dejado de ser un simple deporte para el sano esparcimiento de quienes lo practican, y de a poco se estaría transformando en un negocio, donde se moverían grandes sumas de dinero. E inclusive hay quienes sostienen que sería un ámbito donde se manejan cuestiones políticas y de poder. Claro que esto último sólo forma parte del terreno de las conjeturas y no ha podido ser confirmado aún.

 

Superliga (también Superliga Argentina). Nombre con el que se conoce actualmente al torneo de primera división del fútbol masculino en la Argentina. El nombre parece indicar un salto de calidad en el campeonato. Pero una vez más, la condición de “súper” no se condice necesariamente con lo que el campeonato ofrece. Y, sobre todo, no existe una gran diferencia entre la actual Superliga Argentina y el campeonato de primera división que se venía jugando desde más de un siglo antes, de manera ininterrumpida en el país. Mucha gente cree que la denominación Superliga se creó para justificar que se empezara a tener que pagar un abono para ver los partidos por televisión. La Superliga vino a reemplazar al Fútbol Para Todos, que permitía que los partidos de primera división del fútbol masculino pudieran verse en directo por la televisión pública, sin tener que pagar nada. Para ver la Superliga, en cambio, es necesario tener un abono especial, además de la versión HD de la televisión por cable. Demasiado dinero para justificar el pago de algo que no tenga el prefijo “súper”. Ni hablar cuando se juega un Boca-River: los superclásicos por la Superliga son los partidos más poderosos de la historia del fútbol argentino, pues son doblemene súper. Y esos superpoderes los hace únicos. No importa si finalmente resultan aburridos, llenos de patadas y de pelotazos sin sentido.

 

 

(Publicado en revista MU, noviembre de 2018)