DICCIONARIO MEDIÁTICO ARGENTINO 49

basura. Desperdicios que la gente descarta en su vida cotidiana. El tratamiento de la basura suele marcar el pulso de la calidad de vida de una sociedad. Por el momento, en el país no hay un plan serio de reciclado de la basura. Hay sí una conciencia cada vez mayor, sobre todo entre niños y adolescentes, que reciben buena información y formación sobre el tema en sus colegios. Pero esto no se traduce (aún) en políticas públicas. Hay algunos tachos donde debería diferenciarse la basura reciclable (plástico, vidrio, papel, cartón, etc) de los residuos orgánicos. Pero todavía no existe una planta de tratamiento de los residuos. Y por más que se separe la basura, después se tira toda junta en un mismo lugar. Es probable que sea este retraso en la falta de reciclado de basura lo que origina medidas más absurdas e insólitas. Por ejemplo, en algún momento de la historia el Gobierno argentino llegó a importar basura de otros países. Una verdadera afrenta para un país que puede haber perdido su capacidad industrial y hasta la calidad de su carne. Pero nadie puede negar que vivimos en uno de los más grandes países productores de basura que existen en el Mundo. Y en un planeta signado por la contaminación y el desperdicio, el dato no puede más que llenarnos de orgullo y responsabilidad.

calle. Escenario donde se disputan los derechos. La calle es el lugar donde la gente sale a reclamar y a exigir justicia. Por eso mismo, los discursos anticalle suelen tener la intención, de mínima, de relativizar y quitar importancia a esos derechos. Y de máxima, de combatir y aplastar esos derechos. La opción de mínima suele disfrazarse de “neutralidad” e “imparcialidad”: lo mejor es quedarse en la casa, no protestar y sólo participar políticamente a través del voto. Esta opción suele estar reforzada con el argumento de que “así es como funcionan las cosas en los países serios”, como si en esos países ricos a los que se denomina “serios” no hubiera manifestaciones masivas, muchas veces violentas y con quema de coches y piquetes en las calles. La opción de máxima, en cambio, es más directa y sincera: a la protesta callejera hay que reprimirla violentamente pues se trata de gente violenta que no permite la libre circulación vehicular, entre otras aberraciones. Existe sí una coincidencia con la opción de mínima, pues aquí también se utiliza el argumento de que repartir palos, gases y balas de goma es algo que se hace “en los países serios”. Con lo cual queda claro que el argumento de “los países serios” sirve para justificar absolutamente cualquier cosa.

cepo. Restricción a la compra de dólares. El cepo es una medida que suele estar vinculada a gobiernos a los que despectivamente se califica como “populistas” o “estatistas”, pues la medida supone una fuerte intervención estatal sobre la libertad individual. Pero lo cierto es que en la Argentina el cepo puede ser implementado por gobiernos de cualquier color político. Lo cual debería llevar a una revisión de aquello que llamamos lineamientos ideológicos de un gobierno. En lo concreto, el cepo no es una medida que perjudique a la mayoría de la población, que suele vivir con lo justo y no se ve afectada con la restricción a la compra de divisas extranjeras. Más cuando ese cepo se aplica a partir de grandes sumas. Pero así y todo, suele ser presentado como una falta de libertad pues, según ese argumento, no se respeta la libertad de la gente de hacerse con 50 mil dólares. Algo que, independientemente de poder o no disponer de esa suma de dinero, es un duro golpe para el normal desenvolvimiento de nuestras tradiciones más nobles.

emergencia alimentaria. Medida extraordinaria que se le exige a la dirigencia política cuando existe un 20 por ciento de la población que pasa hambre o se alimenta mal, en un país que exporta cinco veces más de los alimentos que necesita la población para estar bien. Como toda medida que se exige, su implementación está atravesada por el andamiaje burocrático. Primero, para dilucidar si se trata de algo que debe decidir el Poder Ejecutivo (mediante un decreto) o el Legislativo, mediante la aprobación de una ley. Y segundo, en el caso de que la emergencia finalmente se apruebe, decidir qué se hace para paliar el hambre, que es finalmente de lo que se trata, más allá de decretos, leyes, enunciados, palabras, significados o definiciones técnicas.

 

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN REVISTA MU, SEPTIEMBRE DE 2019