#AbortoLegal: Crónica en vivo desde adentro del Senado

Oíd Mortales (10:00AM)

“Acá falta Télam”, dice el cartel que despliega la senadora por La Pampa Norma Durango. “Tiene que salir la ley para que las mujeres podamos decidir”, dice la senadora, dos veces vicegobernadora de su provincia, verde intenso.

Durango se sorprende cuando le recuerdan que fue gracias a los votos de los diputados de La Pampa que se logró la media sanción. “Se ve que no conocen el protocolo sobre aborto, las políticas que implementamos desde la provincia hace 20 años”, explica.

La senadora entra. Parece estar todo bien. Pero no, es un espejismo. Desde la pantalla de la sala de prensa se muestra que Carlos Menem está entrando al recinto. Qué feo es cuando te la bajan, te la secan así. Por no hablar del balde de agua fría con el que amanecimos: el senador José Alperovich, ex gobernador de Tucumán, vota en contra.

Lo peor de todo es que Alperovich vota así porque quiere volver a ser gobernador. O sea, ser antiderecho le da votos en su provincia. O al menos eso es lo que cree. Que es lo mismo que cree el actual gobernador, Manzur, que declaró a Tucumán provincia pro vida. Que, traducido al castellano, significa antiderecho.

Están cantando el himno, acompañados por una violinista. Siempre arrancan así las sesiones: con música en vivo para acompañar el coro de senadores. Arranca la sesión. Lo que sigue es historia.

 

Ola Sorora (10:30AM)

Fue una ráfaga, un aluvión de diputadas. Victoria Donda, Araceli Ferreyra, Lucila Delponti, Karina Banfi, Carla Carrizo, Natalia González Seligra y Romina del Pla, más Malena Galmarini querían entrar al Senado. Ellas fueron protagonistas centrales para lograr la media sanción de Diputados y el personal de seguridad no quería dejarlas pasar.

Se produjo un forcejeo, gritos, algún empujón y lograron una entrada triunfal, con toda la prensa y toda la gente presente pendiente de las sororas. Nadie explicó por qué no querían dejar entrar a las legisladoras. Ya está. Las diputadas ya están adentro haciendo el aguante. El problema es que hoy quien vota es el Senado.

 

Las apariencias no engañan (11:00AM)

Araceli Ferreyra tiene chalina verde, pañuelo de la campaña, un collar que dice “aborto legal” y, sobre el pecho, tres pins. Destaca uno en especial, que dice “yo aborté”, blanco sobre verde. Lo muestra con orgullo para la foto. “Hoy vine bien barroca, me puse todo, hoy era el día”, dice.

Nathalia González Seligra tiene pullover verde y pañuelo al cuello. Romina del Pla tiene pañuelo al cuello y las uñas pintadas de verde. Hacía 26 años que no se pintaba las uñas, pero la ocasión lo ameritaba.

Victoria Donda también tiene las uñas de verde. No hace 26 años, sino 26 minutos que no se pintaba las uñas. Karina Banfi tiene el pañuelo verde en el cuello. Carla Carrizo, en la muñeca.

Bien temprano, antes de que empiece la sesión, Nancy Pazos estaba en el Salón de las Provincias del Senado para transimitir en vivo desde aquí para su programa de radio. Llevaba un vestido verde manifiesto. Lo mismo que Cinthia García, que también estaba transmitiendo, también de verde.

Acá en el Senado, quienes luchan por el aborto legal tienen los mismos colores que las pibas en la calle. Y esa es una buena noticia. La marea verde ya llegó al corazón del Senado gris.

Adentro y afuera (12:00AM)

El senador por Entre Ríos Pedro Guastavino denuncia que recibió amanazas por parte de la Iglesia católica por votar a favor del aborto legal. “Esa misma Iglesia que cuando torturaban a nuestras compañeras embarazadas, miraban para otro lado”, recuerda. Sus palabras son un oasis en medio del Senado.

El diputado por Catamarca Dalmacio Mera toma la palabra y nos recuerda que estamos en el Senado. “Le estamos diciendo a los médicos que hasta la semana 14 tienen que ser servidores públicos y después se transforman en asesinos”, afirma.

Mera lleva 25 minutos hablando. Se suponía que los diputados tenían 10. Esto se hace largo. Allá afuera, en la rosca extraparlamentaria, las noticias son complicadas: María Eugenia Vidal, gobernadora de la provincia de Buenos Aires, dijo que sentirá alivio si no se aprueba la ley.

“No importa el resultado, hoy ganará la democracia”, afirmó el presidente Mauricio Macri en un posteo en Facebook. El presidente parece estar abriendo el paraguas frente a lo que podría ser una derrota. Una derrota que, de producirse, en su caso sería doble: la bronca verde en las calles y la derrota frente a la Iglesia.

La senadora pampeana Norma Durango habla en el recinto. “La discusión no es aborto sí o aborto no, la discusión es aborto legal o aborto clandestino”, dice. Afuera, las pibas pueblan las calles. Todavía no se vota. Todavía hay esperanza.

 

Albino not dead (12:30AM)

La senadora por La Rioja Inés Brizuela tuvo una presencia muy fuerte en las audiencias preliminares. Participó activamente, preguntó a les especialistas que expusieron y debatió acaloradamente. Hay que reconocerle a Brizuela tener convicciones firmes y defenderlas con firmeza. Brizuela cree. Y milita a fondo por esas creencias.

Brizuela es una de las espadas más firmes del celeste antiderecho. Sólo le falta tatuarse Abel Albino en un brazo. Es una gladiadora del albinismo. Y por supuesto, se encarga de defender la vida del niño por nacer. Su discurso no decepciona. Sólo le falta hablar de porcelana. Sus fans, las huestes albino-fetistas que rezan vestidos de celeste, deben estar conmovidos con sus palabras.

 

Verso a verso (13:00AM)

“Quiero ser imparcial”, dice lal presidenta del Senado y vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, con una sonrisa ganadora. Y le pasa la palabra a la senadora por Corrientes Ana Claudia Almirón, que inmediatamente se pronuncia a favor de la ley. Pero enseguida llega el turno del poeta y senador Estaban Bullrich.

“El aborto es un fracaso social”, dice Bullrich, otro de los ilustres militantes albinistas, saco azul, corbata celeste antiderecho sobre camisa blanca. “El objetivo es trabajar para que no haya abortos en la Argentina, no podemos elegir el camino de la resignación cuando legislamos”, agrega Bullrich, con el idealismo propio de los poetas.

 

El Superyó del gobernador (13:30)

Juan Manuel Urtubey se pronunció hace un par de meses a favor del aborto. La decisión del gobernador de Salta sorprendió a mucha gente: en su provincia se da educación religiosa en las escuelas públicas y Urtubey siempre había mostrado posiciones ultraconservadoras al respecto. Como cuando en 2015 salió a defender a Abel Albino, candidato de Mauricio Macri a Ministro de Salud de la Nación.

La posición de Urtubey tuvo más que ver con una lectura política electoral que con algún cambio de convicción personal. Urtubey quiere ser presidente. Y estar en contra del aborto puede sumarle votos en su provincia, pero es absolutamente impresentable en los sectores medios de las grandes ciudades. Sobre todo de Buenos Aires. Y ni hablar de los medios.

Si bien Urtubey declaró públicamente que cambió de postura, está claro que no quiere perder de vista su terruño. Y qué mejor que su propio hermano para representarlo en el terreno que mejor maneja: el celeste antiderecho.

Rodolfo Urtubey es senador por la provincia de Salta. Y dio un discurso en el que dio la impresión de que hizo catarsis por todo lo que no puede decir públicamente su hermano. “Derechos humanos es que no haya más abortos”, dijo el senador. Para terminar con una bestialidad digna del más inspirado Abel Albino: “No todas las violaciones son contra la voluntad de la mujer”, dijo.

Hay que reconocer que las declaraciones del senador stuvieron cargadas de rock. Porque su definición de la violación parece calcada de la que expresara hace no mucho Gustavo Cordera.

 

Transplante de almas (14:00)

La senadora por Santiago del Estero Ada Iturrez de Cappellini habla de los bracitos, de las piernitas, de la columna vertebral, del corazón del “niño por nacer”, como define al feto. Pero va más allá. “También tiene un alma”, dice.

Cada vez estoy más convencido que el próximo debate que se va a dar en el Congreso Nacional es para dilucidar si la tierra es o no es plana.

 

El futuro llegó (14:30)

La senadora por Santa Fe María de los Ángeles Sacnun fue una de las más activas en las audiencias previas. Sacnún preguntó, debatió y defendió su postura firme a favor de la legalización del aborto. “Fue un debate rico, que nos permitió saber qué opinamos todos, a pesar de algunas barbaridades irresponsables, como la del doctor Abel Albino, que pone en duda el programa de repartir preservativos”, afirma.

“Vamos a seguir discutiendo y tratando de llegar a un consenso”, dice Sacnún, diplomática. Pero aclara: “No podemos perder de vista el reclamo de la gente que está afuera, que se movilizó durante todos estos meses para exigir un derecho de las mujeres”.

Sacnún prefiere mostrarse optimista a pesar de que los números indican que el proyecto no se aprobaría. Esto es política, esto es el Senado, este es un territorio donde todo puede pasar. Pero está muy difícil.

El dilema ahora es hasta dónde se negocia con los dinosaurios. ¿Es posible aún mantener una esperanza en el dictamen que no fue? O sea, habilitar la objeción de conciencia institucional y bajar de la semana 14 a la 12. Dicho así, las cosas no cambiarían mucho. Por eso mismo, es improbable que los antiderecho, que se ven victoriosos, acepten la propuesta.

Lo otro es la despenalización, sin legalizar. ¿Tiene sentido? ¿Conviene llevarse una migaja? ¿Cuál puede ser el impacto en la calle de que no salga la ley, pero que haya acuerdo? ¿No es mejor asumir la derrota, que quede claro quiénes son los responsables de las muertes (como la de Liliana Herrera, la joven de 22 años, de Santiago del Estero) y que paguen el costo político?

Porque si la ley no sale se terminan las estadísticas y empiezan los nombres y los apellidos. De las víctimas y de los responsables de esas víctimas. Es entonces cuando el futuro se transforma en una pregunta sombría: ¿Quién resistirá cuando el aborto ilegal vuelva a atacar?

 

No pude estudiar, señorita (16:00)

El voto calificado es un argumento que históricamente esgrimieron las clases acomodadas para evitar que voten los sectores más pobres. Se dice que no deberían poder votar quienes no tienen un determinado nivel mínimo de educación, de información.

Obviamente, el sufragio universal implica el riesgo de que voten personas que no tienen idea de qué es lo que se vota, quiénes son las candidates ni qué proponen. Queda para otro momento el debate de si la mayoría de les candidates propone algo o no. Pero es cierto que el sufragio universal puede banalizar el voto.

Sí, el riesgo es el disparate. Pero, ¿alguien puede asegurar que con información y educación la democracia va a estar exenta de disparate? Definitivamente, es mejor correr el riesgo. Es más justo, más inclusivo. Más democrático.

El voto calificado debería ser analizado como una posibilidad. No en el sufragio, pero sí a la hora de legislar. Que una persona vote a presidente sin tener idea qué es lo que se vota es un riesgo que la democracia debería asumir. Pero, ¿la democracia puede ermitirse el lujo de que un legislador vote un proyecto de ley sin haberlo leído?

La senadora por San Juan Cristina del Carmen López Valverde votó en contra del aborto legal. Y justificó su voto con un discurso en el recinto en el que contó que no había leído el proyecto.

Hablemos del proyecto de ley más debatido en la Argentina durante todo 2018. Entre los tratamientos en Diputados y en Senadores pasaron unos 500 especialistas (juristas, científicos, filósofos, economistas, médicos, artistas, militantes sociales, funcionarios, etc.), mitad a favor y mitad en contra.

Se escucharon argumentos de todo tipo, les senadores tuvieron la oportunidad de interrogar a les especialistes, se escucharon todo tipo de datos y conceptos.

Aducir, como hacen algunes, la falta de “un debate en profundidad” es una falta de respeto a toda la gente que fue a exponer, a favor o en contra. Pero decir: “No lo leí” es directamente vergonzante. Una falta que en cualquier otro trabajo sería causal de despido.

Por suerte, esto es el Senado de la Nación.

 

La vida y la muerte (17:00)

Es un milagro que estemos vivos. El Salón de las Provincias del Senado de la Nación tiene todas las paredes de mármol,  columnas de mármol y parece una gran bóveda. Para mí, eh. Hay gente que opina otra cosa. Claudia Acuña dice que parece un geriátrico.

¿Bóveda o geriátrico? Insisto: bóveda. Dudo que estemos vivos. La única forma se saberlo es ver qué pasa afuera. Salgo a la calle.

Afuera hay gente bailando, cantando. Afuera hay color, chicas maquilladas, llenas de purpurina. El verde es el gran protagonista, pero hay también violeta y muchos, muchísimos colores que rompen con la tarde gris digna de un tango.

Las chicas bailan bajo la garúa. Las chicas bailan indiferentes a la bóveda del Senado. Las chicas bailan, gritan, agitan. Ahora llueve más fuerte y las chicas bailan más, agitan más.

Cuando hablo de las chicas hablo de las verdes. Pero debo confesar que hasta en el entusiasmo celeste antiderecho hay más vida que adentro de la bóveda-geriátrico-Senado. Y no por las dos vidas que dicen cuidar: por el entusiasmo, por la música, por la pasión.

Tengo que volver al deber. Tengo que entrar otra vez en el Senado. Camino cabizbajo como quien entra un lunes de mañana en la fábrica o en la oficina patronal y ocurre el milagro. Por la calle vacía por los vallados que impiden el acceso, en silla de ruedas, chiquita y gigante, va Norita Cortiñas.

La veo, me veo, nos damos un beso, sonrío. La vida, sin dudas, está en la calle.

 

La Iglesia que ilumina (17:30)

El senador por Neuquén Guillermo Pereyra invoca a monseñor Jaime de Nevares, “don Jaime”, como lo llama, como lo llama la inmensa mayoría de los neuquinos. Y recuerda al obispo de Neuquén como una excepción: la de una Iglesia “comprometida con los derechos humanos, con la lucha de las Madres de Plaza de Mayo”.

Pereyna no cita ni La Biblia ni la Constitución Nacional, sino el Nunca Más: “Allí se cuenta cómo a las secuestradas por la dictadura se las violaba y algunas se las hacía abortar. Sacerdotes como Monseñor Plaza participaban de las sesiones de tortura. La Iglesia debería preocuparse por eso más que por el aborto”.

No creo en Dios. Pero si existe, allí donde esté, seguramente debe estar dándole la razón al senador.

 

Y en eso llegó Norita (19:00)

Murmullo permanente, el discurso de senadores que sale desde una pantalla, periodistas que se cruzan datos, gente que pide un tomacorriente o un cargador de celular, voces que se entrecruzan.

Cada tanto, algún senador o senadora que se para frente a las cámaras, frente a los camarógrafos de varios canales (una fila de diez, con trípode), con el panel con el logo del Senado (acá no hay esponsors) y una bandera argentina, y habla, rodeado de periodistas con micrófonos y celulares.

Mientras tanto, el tedio: los camarógrafos que mandan mensajes por whatsapp, algún periodista que escribe, mucha gente que rosquea lo que venga. No hay mucho más para contar sobre la bóveda de mármol. Las banderas de las provincias, los bustos de algunos próceres; lo dicho, la bóveda. Y de repente, como un milagro, la vida.

Norita Cortiñas se acerca frente a las cámaras. Fue invitada por el senador Fernando Pino Solanas y ella vino a dar su testimonio, a decir presente. Como siempre. Norita de pañuelo blanco en la cabeza y pañuelo verde en el cuello. Toda una síntesis de las luchas de las mujeres con pañuelos en la Argentina.

Norita habla de su compromiso con la causa, sobre los distintos pañuelos, habla de las pibas, habla del futuro. Y habla también de la Iglesia: “La Iglesia no tiene autoridad para hablar de aborto porque fue responsable de la dictadura. No cómplice: responsable de la dictadura cívico-religiosa-militar”.

Es conmovedor verla y ver lo que genera. Ella, diminuta y gigante, sentada en una silla de ruedas. Y a diferencia de la rutina periodística sobre los senadores, esta vez se arma el revuelo de las pibas para escucharla.

Están las cámaras, pero hay un montón de chicas que se acercan con sus celulares a filmarla, a grabarla, a escucharla, a preguntarle. “Bajen los celulares”, gritan los camarógrafos. “Dejen trabajar”, se enojan, como si el trabajo consistiera sólo en tener una cámara de un canal.

Antes de llegar, cuando venía por el pasillo, Norita se cruzó con Gabriela Michetti. Encuentro de mujeres en silla de ruedas. “Te quiero felicitar, me gustaría charlar con vos”, le dijo la vicepresidenta. “Bueno, pero entonces hacé que salga la ley para que dejen de morir las mujeres”, le contestó Norita.

Michetti se puso incómoda. “Yo te admiro, más allá de las diferencias que podamos tener”, dijo. “Aprobá la ley”, insistió Norita. “No puedo, yo no voto”, dijo la vicepresidenta, una reconocida militante celeste antiderecho, un baluarte del albinismo. “Si vos querés, la ley sale”, insistió Norita.

Se fueron. La idea de Pino era que Norita estuviera en un palco, para que les senadores la vieran mientras debatían. Norita aceptó encantada. Pero no pudo ir.

¿A quién no saben quién se negó a que Norita Cortiñas pasara a un palco del recinto de la Cámara de Senadores? La presidenta de la cámara. ¿Saben quién es? Sí, acertaron: Gabriela Michetti. Eso sí, la admiración por Norita sigue intacta.

 

El frío de la historia

Habla al país la senadora Silvina García Larraburu. Esa cuyo nombre conocimos en los últimos días. Esa que había dicho que votaba con el resto de les 9 integrantes del bloque del Frente Para la Victoria. Esa que había comprometido su voto a favor. Esa que después se fue de viaje. Esa que volvió a la vida pública como “pro vida”.

García Larraburu arrancó victimizándose. Le dedicó su discurso a quienes, dijo, viralizaron su número de teléfono. A quienes llenaron de amenazan su whatsapp. Y siguió con justificaciones que ya no le importan a nadie.

En el Salón de las Provincias todo el mundo está en otra. El clima entre partidaries del aborto legal es de resignación y angustia. ¿Qué hacer?, es la pregunta leninista roja adaptada al feminismo verde. Se habla de pañuelazos, de cacerolazos, de llamados a un referéndum.

Nunca nadie soñó con que alguna vez se podía llegar a este momento. Pero si sos El Porvenir y llegás a jugar la final del Mundial de Clubes contra el Real Madrid, la querés ganar aunque nunca hayas soñado siquiera estar ahí.

Aquí los celeste antiderecho son pocos. Y no festejan. Hay una mezcla extraña en ese no festejo. Por un lado, no se festeja cuando uno retiene un poder que considera que, por derecho, es propio. Por otro, el triunfo feminista consistió en volver vergonzante el voto celeste.

Está claro que hay fanáticos fetistas, el ala dura del albinismo, que celebrará con lanzamiento de fetos lo que considerarán un triunfo histórico. Pero quienes ven políticamente las cosas con un poco más de visión de futuro entienden que no es mucho lo que hay para festejar.

A los celeste antiderecho no los une el amor sino el espanto. No están aglutinados por un proyecto sino por la oposición, por el rechazo a una ley. Puestos a construir, existirían fisuras entre quienes quieren quemar a las pibas que abortan en plazas públicas y quienes piensan que no debe penalizarse ni a la mujer ni al médico o a la médica que practica un aborto.

La discusión que se abrió en la sociedad es un llamado de atención a construir consensos sobre un tema que existe y es grave. Pero les partidaries del aborto legal no lograron capitalizar estas contradicciones. Les antiderecho cerraron filas y se mostraron como un bloque sólido con una identidad clara (el ser “pro vida”) cuando era gente que pensaba distinto sobre un mismo tema.

El resultado está cantado: 38 a favor, 31 en contra, dos abstenciones, una ausencia. El senador por Santa Fe Omar Perotti, que se abstiene, insiste en que presentará su proyecto alternativo, al que define como la implementación en todo el país del protocolo de Rosario. Algo es algo.

En este momento cualquier cambio cotiza en alza. Así de difícil está todo.  Afuera llueve y bajó violentamente la temperatura. Hace frío y cada vez se hace más difícil estar en la calle. A nadie le importa.

Lo bueno de esta noche de hastío y de frío es que en la calle, la gente aguanta porque lo tiene claro. Es una noche difícil para hacer historia. Pero no hay más remedio que hacer historia.

La historia se construye en noches difíciles. De frío y de lluvia. Y en la calle.

 

 

Publicada originalmente (con actualización en vivo) acá http://www.lavaca.org/notas/abortolegal-cronica-en-vivo-desde-adentro-del-senado/